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“FERVOROSA HERMANDAD DE NAZARENOS Y COFRADÍA DE PENITENCIA DEL SANTÍSIMO CRISTO DE LA BUENA MUERTE Y NUESTRA SEÑORA DEL AMOR Y DEL TRABAJO”.
A ti Madre mía en tu advocación de Amor y Trabajo, a ti que te debo tanto.
Si, a ti, mirando tu rostro de pena y de resignación pero sobre todo con amor.
Tu que sientes la pena de acompañar a tu hijo en su camino al Calvario y lo ves prendido en esa cruz de la Buena Muerte.
Madre, tu no estás sola en ese camino, tus costaleros a la voz de su capataz, te llevan con sentimiento de amor, mucho amor, pero sobre todo rezando, si, rezando como lo hacen los buenos costaleros con el corazón y con los pies, que bonito es ser costalero Madre.
Por eso, al tomar el impulso de mis primeras palabras, quiero liarme la faja en la cintura y quiero llevar sobre mis hombros, el peso leve de esta presentación de tu cartel, convirtiéndome hoy en Costalero de la palabra.
Reverendo Padre Consiliario.
Hermano Mayor de la Fervorosa Hermandad de Nazarenos del Santísimo Cristo de la Buena Muerte y Nuestra Señora del Amor y del Trabajo.
Autoridades
Hermanos Mayores de otras Hermandades
Miembros de la Junta de Gobierno
Cofrades, amigos, señoras y señores.
Hace hoy dos años tuve el honor de presentar el Cartel de la Hermandad de Caridad del Santísimo Cristo del Trabajo y Ntra. Sra. De la Luz, mi Hermandad. Para mí, fue un orgullo pero también una gran responsabilidad, pues no es tan fácil para un humilde cofrade como yo, expresar un sentimiento que llevas dentro del alma, a flor de piel, pero a la vez tan difícil de explicar con simples palabras.
Pero hoy siento en este estrado de este salón del Colegio Sagrada Familia el mismo sentimiento y responsabilidad que aquel día.
Cartel, Tú eres el protagonista de encuentros y de voluntades. Llegó el momento, para eso fuiste concebido por el ojo que plasmó en la fotografía el amplio espectro de colores que conforma una auténtica estampa granadina:
La Virgen del Amor y Trabajo.
A partir de este momento, tuya será la palabra y tuyo el Sentimiento fijado en los comercios, en las casas de Hermandad o en las puertas de las Iglesias.
La Virgen ya está de nuevo en la calle, visible ante los ojos que lo ven en lo invisible y ante aquellos que son incapaces de encontrarlo entre las tinieblas de la vida. "La fotografía que hoy se presenta, es un auténtico cartel de Semana Santa, un bellísimo cartel ferroviario"
En esta ocasión, este humilde orador sin referencias poéticas, o literarias ha tenido el Honor y Dignidad de recibir el encargo de esta Generosa, Hermandad de ser el presentador del Cartel de la Semana Santa de dos mil ocho, por lo que ante este grupo de amigos me presento, agradeciendo desde lo más profundo de mi corazón tan Alta distinción, así como agradecido por las palabras de presentación.
Cualquier granadino que lo vea, a poco que observe, podrá apreciar todo un compendio de detalles en el mismo, la cera perfectamente colocada, la Virgen vestida como un reina soberana, el mejor tocado para la ocasión, la corona posándose en sus sienes como una rosa de pasión dorada como el reflejo de sus seis lágrimas.
Precisamente por eso, la Hermandad y sus Cofrades han querido que tu Imagen Soberana llegue a nuestros hogares y a los rincones de la ciudad en forma de un Cartel muy especial, recogido por un alma sensible... el alma, uno de esos ojos que al contemplarte, no pudo reprimir el impulso de inmortalizar el momento en una instantánea que quedara también en nuestros corazones, penetrando en todos y cada uno de nosotros para que nos hable y nos cuente, nos diga y nos susurre, convirtiendo cada sensación en un cúmulo de sentimientos renovados como el recuerdo de un Viernes Santo único.
Cartel, Granada te espera impaciente y espera a una Virgen de rostro hermoso, dulce y sereno que causa asombro, admiración y que con la ternura de una Madre nos consuela, mientras sus labios parecen querer pronunciar palabras de perdón y sus ojos semiabiertos esperan unas miradas a la que corresponder, miradas de Amor y de Trabajo que unidas por su rosario, coronan ya esta ciudad. Por eso, estimado Luis Javier Quesada mil gracias por trasmitirnos tu alma y tu mirada de granadino, tu sentir Cofrade, en este trabajo.
Por fin llega el día, son las 16,30 de la tarde del viernes santo. En el Barrio de San Lázaro unos sonidos secos y rotundos nos indican que la puerta lateral de su Sede Canónica, la Parroquia de San Juan de Letrán, es un hervidero de capillos y mantillas, humos de incienso y cera encendida.
Entreabiertos los portales nos dejan entrever la Cruz de guía y los faroles que le darán escolta a lo largo de todo el recorrido, cuando las calles de Granada se reencuentren con su Cofradía Ferroviaria.
Granada, espera impaciente, a que se descubra este cartel y espera a una Dolorosa de rostro sencillo, que al son de granaínas, nos invita con aromas del Barrio de San Lázaro ha disfrutar de una salida de Viernes Santo.
En los días previos a esta presentación muchas han sido las veces que me he deleitado sentándome ante esta imagen, contemplando desde la silla de mi despacho cada detalle con el que la Virgen Ferroviaria se engalanó y se preparó para salir a la calle y como una ciudad entera se disponía a disfrutar de su puesta en escena.
Durante estos días he imaginado que el papel y las tintas cobraban vida, haciendo llegar hasta mí, la brisa de la tarde, el clamor del gentío, el cante profundo de una saeta, e incluso el eco lejano de los compases de una marcha que me indica que de nuevo se ha levantado el paso de la Señora, para reanudar lenta y graciosamente su triunfal recorrido por las calles granadinas, por el centro, por la carrera oficial hasta la Catedral.
Sale la Hermandad a la calle, filas de penitentes con su hábitos negros y rojos empiezan a cruzar para coger el paseo central de la avenida de la Constitución y de pronto un silencio respetuoso y sentido silencio, hace que la voz del capataz, entre emocionada y firme, se proyecte a una gran distancia.
"MENOS PASO QUIERO, NO AVANZA, VAMONOS POCO A POCO, DE FRENTE."
Hasta que el paso del Cristo casi milagrosamente abandona el dintel de la puerta de salida y ahí está, alzándose entre majestuoso y humilde el Santísimo Cristo de la Buena Muerte. La avenida se convierte en una nueva calle de la amargura en esta tarde de Viernes Santo, a hombros de sus costaleros en un ejercicio de amor y trabajo. La avenida se convierte en auténtica arteria que nos llevará, bombeando emociones, hasta el corazón cofrade de Granada: La Santa Iglesia Catedral.
Finalizado tan emotivo momento el paso de Ntra. Sra. Comienza su largo recorrido. Es ese preciso instante, el escogido por nuestro fotógrafo para sacar la instantánea que da origen a este cartel.
A partir de mañana, os vais a encontrar muchos carteles como éste repartidos por toda la ciudad. ¡Paraos y contempladlos! Con sólo ese gesto, el esfuerzo de tantos y tantos hombres y mujeres de Granada habrá mereciendo la pena. Con solo ese gesto, reforzaremos la presencia social de la Hermandades en nuestra Sociedad, sin vergüenza y sin tapujos. Con solo ese gesto, nos estaremos acercando a una nueva primavera que reciba, otra vez, a la virgen ferroviaria del amor y del Trabajo.
Cuanto trabajo veo Madre en este cartel, cuantas noches de ensayo, cuantos días de empeños, cuantas miradas al cielo. Por eso creo no equivocarme si afirmo con rotundidad que Granada entera se siente orgullosa de la categoría cofrade que presume cada vez más y es orgullo de esta Hermandad.
Del buen gusto con el que Don Francisco Garvi te viste y te engalana, rodeando con sus encajes de seda, el rostro bendito de la Madre. Parece, como si los mismos ángeles del firmamento hubieran bajado de la gloria para cubrir con su manto, el delicado semblante de la Señora.
Y que decir de esas flores que dan vida y esplendor a tu paso y que con tanto cariño y esmero miran tus priostes, en cada pétalo y en cada aroma que floristería Mari, si Mari y su hijo Ángel mi amigo y su familia te ponen. Ellos nunca te han abandonado, que maestría y que belleza Madre.
¿Que es un cartel? Un cartel es algo más que un papel pegado en cualquier pared. Un cartel es síntesis, invitación, argumento, predisposición, guiño, expectación y resumen de todo un acontecimiento.
Un cartel es todo esto de lo que os he hablado y es también un
acontecimiento cofrade tan relevante que siempre debe suponer una
satisfacción y una alegría. Para mí, lo ha sido, pero es que además lo cierto, la tarea ha resultado, ahora que ya voy terminando, más que sencilla de lo que a priori suponía el presentador.
Por que detrás de este cartel, como os decía antes, hay cientos de vidas que han dejado su huella y que han vivido momentos íntimos y entrañables que se repiten año tras año como un ritual mágico que no está escrito en ningún sitio, pero que seguro está grabado en la memoria de la mayoría.
Noches de ensayos costaleros con frío en el cuerpo y calor en el cuello, la parihuela de ensayo lastrada con railes del tren como no podía ser de otra manera. Bocadillos resecos, viejas cintas cofrades que se distorsionan a medida que las pilas del radiocasete se consumen de costero a costero.
Por eso os decía al principio que quería ser costalero de la palabra.
Desde este cartel, el Cristo de la Buena Muerte se asoma también a la ventana de todos los escaparates de Granada. Como cada Viernes Santo, su paso atravesará el dintel de la capilla y recorrerá mirando el camino único, que es el recorrido de una nueva Estación de Penitencia. La arquitectura infinita de su canastilla tejerá el aire con sones de corneta y la cruz competirá esbelta con todas las torres que se levantan al viento.
En cualquiera de esos momentos la saeta oración hecha canto que sale del corazón y se eleva a lo mas alto se elevará en pura expresión de sentimiento y deseo de aliviar tus penas madre. Un reguero de mantillas negras impregnadas de respeto adornan a las bellas mujeres del Barrio y de otros puntos de la ciudad en la mayor penitencia que se puede hacer y un nuevo silencio anuncia que Nuestra Señora del Amor y Trabajo está a punto con su presencia, de iluminar los corazones de todos los granadinos.
Y cuando en la tarde-noche del Viernes Santo, este cartel, hecho realidad, esté en la calle, en forma de Procesión; cuando el sonido de las cornetas y tambores envuelvan el ambiente; cuando el olor del incienso se mezcle con el olor de las flores para componer una sinfonía de aromas; cuando la Sagrada Cruz del Señor de la Buena Muerte esté amenizada por el ritmo de una Marcha y cuando la Señora de los Ferroviarios impregne nuestros corazones para alejar rencores, los Cofrades de esta Hermandad recordarán como lejanas esas noches de reuniones, esos sufrimientos por el retraso de los encargos, verán lejanos los agobios económicos y un largo etcétera que se transformarán en maravillosos sueños de satisfacción por haber cumplido con la obligación cofrade de preparar una nueva Semana Santa.
Quiero terminar la presentación de este cartel enredado en dos miradas distintas que se escapan con el aire de la Buena Muerte y el frescor del amor y del Trabajo. Quedan pocos días para un nuevo Viernes Santo:
Cuando las viejas puertas se abran, cientos de hermanos y de antifaces, seguirán el surco de la cruz de guía que da rumbo a nuestra Semana Santa.
En ese momento, el recuerdo volverá a iluminar la luz y el paso de palio de nuestra Señora saldrá otra vez de San Juan de Letrán.
Muchas Gracias.
Vicente Aguilera Lupiañez.