Esta Cofradía, fue fundada a instancias de la Hermandad Católica Ferroviaria, integrada por empleados de RENFE y FEVE, esta última concesionaria del popular tranvía de la Sierra.

 

El verde y rojo de sus capillos se funde con el negro de sus túnicas y con las peculiares características que tuvo desde siempre esta Cofradía. Las dificultades no han sido pocas para su sostenimiento a través de los años, desde que la Cofradía fue creada en 1953. En 1968 y por motivos económicos dejó de hacer Estación de Penitencia. Se reorganizó de nuevo en 1980 a iniciativa del cuerpo de costaleros de María Stma. de la Victoria, titular de la Cofradía de la Santa Cena Sacramental, volviendo a hacer su salida procesional el Viernes Santo. Pasados dos años la dejaron al mando de la Hermandad Católica Ferroviaria por ser ella la que en un principio la sacaba, rigiéndose por el antiguo Reglamento de la misma. Cambios de lugares de salida, de imágenes de titulares del Santísimo Cristo de la Buena Muerte, pérdida de enseres, restauración a comienzos de la década de los ochenta y la progresiva actualización de la Cofradía, han dado en consolidar  definitivamente a esta Cofradía en su Iglesia sede y con sus propios enseres procesionales que se han ido realizando en estos últimos veinte años. En 1992 recibe el premio de la Real Federación de Hermandades y Cofradías  por su seriedad y recogimiento durante su último desfile procesional. Un año después pasa a depender de la Cofradía la cuadrilla de costaleros de María Auxiliadora. En 1996 el Sr. Arzobispo aprueba los estatutos de la Cofradía, una vez adaptados al nuevo Estatuto-marco para todas las Hermandades y Cofradías, promulgado el 21 de Febrero de 1996, ordenando la erección canónica de la misma con asociación pública de la Iglesia, por lo que queda desligada de la Hermandad Católica Ferroviaria. En 1997 se produce la asociación de la Cofradía con la Pontificia y Real Hermandad del Escapulario de San Juan de Dios.

 

Esta Cofradía es la primera del Viernes Santo. Alcanza la carrera oficial en las últimas horas de la tarde y sirve de pórtico del día de las Soledades de Granada. Su personalidad se mantiene y se adecua a los años que corren, manteniendo los característicos farolillos de mano (copia de los utilizados antiguamente por los trabajadores ferroviarios en su quehacer diario) en los nazarenos de las filas y la principal joya de la Cofradía, la Dolorosa del Amor y del Trabajo, patrona de los ferroviarios, que se venera en la primera capilla de la izquierda del templo parroquial de San Juan de Letrán. La salida, dadas las dimensiones de la puerta del templo, se hace desde un patio, anejo a la iglesia, convertido en improvisada capilla que ofrece cierta comodidad para el montaje de los pasos y evita buscar lugares dispersos del templo, como ocurrió en años anteriores. Este patio se dotó de una puerta de salida, inaugurada en la estación de penitencia  del año 2000.

 

Hasta el año 1989 no tuvo un titular determinado bajo la advocación de la Buena Muerte para procesionar en su estación penitencial, fecha en la que se bendice y estrena la actual imagen del tallista Antonio Díaz Fernández, quien le otorga una características muy peculiares, alejados de las tallas que hasta el momento había procesionado en el Viernes Santo.

 

El primer Crucificado con el que realizó estación la Cofradía, poco tiempo después de su fundación, es una notable escultura de Cristo Crucificado que se venera en el Altar Mayor de la iglesia monacal de la Encarnación de Granada. Aquel primer titular llenó de sosiego a los enfermos de San Juan de Dios durante varios años, pues fue nombrado el acto que se realizaba ante la fachada del hospital civil del referido Santo, cuando en la tarde del Viernes Santo se volvían los pasos  y se realizaba una estación para que sirviera de consuelo a los enfermos hospitalizados. El Crucificado referido, de tamaño cercano a los dos metros es atribuido al escultor burgalés Diego de Siloé.

 

Con el letargo que sufrió la Cofradía entre los años 1963 y 1980 se perdieron hermanos, enseres e ilusiones de ver la Cofradía en la calle. La Hermandad de los ferroviarios se guardaba tan sólo en el recuerdo de los granadinos que añoraban la enorme popularidad de que gozo. Pero tras la restauración de la Cofradía a comienzos de la década de los ochenta, la carestía de un titular se puso de manifiesto pues en los primeros años la comunidad de Jesuitas cedieron la imagen de un Crucificado que se venera allí, junto al templo, en la escalinata de acceso al cuerpo superior del coro.

 

Después de dos años procesionando dicha talla, se sustituyó durante tres, por un Crucifijo de tamaño algo inferior al natural que se venera en la Capilla de la Residencia de Ancianos de las Hermanitas de los Pobres en la calle Gran Capitán, tallado por Sánchez Mena. Fue procesionado hasta la Semana Santa de 1985, y un año más tarde fue un Crucificado de la Parroquia de San Agustín el que recibió tal advocación. El mismo preside el altar  mayor del templo del barrio de Doctores y está realizado en cartón piedra.

 

Tres años después se sustituyó por el definitivo que recibe culto junto al altar mayor de San Juan de Letrán desde el año 1989. En 1996 se construyó el dosel donde actualmente se encuentra.

 

Sede Canónica : Parroquia de San Juan de Letrán.

 

Fecha de Fundación : 1953.

 

Primera salida Procesional : Viernes Santo, 3 de Abril de 1953.

 

Pasos : Dos.

 

Pasaje evangélico : “Entonces se dejó ver uno del consejo, llamado José, varón virtuoso y justo, oriundo de Arimatea, ciudad de Judea, el cual no había consentido en el designio de los otros, ni en los que habían ejecutado, antes bien era de aquellos que esperaban el reino de Dios. Este se presentó y le pidió el cuerpo de Jesús”. (San Lucas 23/50,53).